Elige cuadernos cosidos que abran plano y papeles de 200–300 g con algo de grano para abrazar la acuarela sin formar charcos. Un tamaño A6 o B6 cabe en cualquier bolsillo, pero permite panorámicas con pliegues. Lleva unas tarjetas de algodón precortadas para postales, y una carpeta rígida delgada para protegerlas del sudor, la nieve ligera o un banco húmedo al borde del sendero.
Una paleta de seis a ocho godets, con un azul frío, un azul cálido, ocre, siena tostada, un rojo granate y un amarillo medio, resuelve la mayoría de paisajes alpinos. Añade un gris neutro para nubes rápidas. Prioriza pigmentos de alta transparencia para superponer capas sin perder luminosidad. Guarda la paleta en una cajita metálica con imán, envuelta en una servilleta que también te servirá para secar excesos.
Una pluma estilográfica de trazo fino con tinta resistente al agua permite delinear antes de aplicar color, incluso con dedos fríos. Los pinceles con depósito agilizan el gesto cuando no hay arroyos cercanos. Lleva una goma amasable en un tubo pequeño, un clip ancho para domar el viento, y bolsas zip para aislar el equipo si aparece una granizada inesperada. Escribe tu nombre y correo en cada pieza, por si la montaña te hace un truco.
All Rights Reserved.